En los últimos años se ha creado una enorme confusión sobre lo que se podría considerar una alimentación saludable, ya que muchos crees que este tipo de alimentación solo es posible si se posee una gran capacidad económica, pero, ¿es realmente así?

No hace falta tener mucho dinero para llevar a cabo una vida sana

En los últimos años han aparecido un tipo de alimentos que han recibido la denominación de “superalimentos”, o lo que es lo mismo, aquellos que tienen una serie de beneficios muy variados. No obstante, debido a que son tan “super”, esto ha supuesto que tengan un precio bastante elevado, lo que ha supuesto que no todo el mundo pueda permitírselo.

Según la experta en alimentación Margarita Roldán, la buena alimentación no debería estar ligada a la capacidad económica que pueda tener una familia, y este tipo de alimentos deberían estar al alcance de todo tipo de presupuestos. ¿Es tan difícil algo así? Claro que no cuando se puede ver como se pueden encontrar productos de calidad que ayudan a tener una vida saludable, como los productos actimel , productos ecológicos cada vez más económicos y otras tantas firmas que han decidido ayudar a que la alimentación de la población sea más sana.

Pero, según la especialista, la clave para una buena alimentación es elaborar un menú muy sano y equilibrado por muy poco dinero, puesto que se puede comer igual de sano con estos superalimentos que con otros sustitutivos más asequibles que tengan un valor nutricional parecido. Con esto se evitarían modas que lo único que hacen es “encarecer la cesta de la compra”.

Durante el XXVII Congreso Regional de la Sociedad Canaria de Medicina Familiar y Comunitaria (SOCAMFYC) la especialista ha desmitificado algunas imágenes que se han creado alrededor de estos alimentos, como la quinoa, el té matcha o la raíz de maca. Entre algunos de los mitos que más se han distendido desde la aparición de los superalimento, se encuentra que algunos son productos anticáncer. Es cierto que algunos alimentos tienen propiedades para prevenirlo, incluso incorporar algunos a la dieta pueden ayudar a superarlo, pero no existe un producto que te pueda ayudar a evitar que tengas cáncer.

Roldán también insiste en que la ciudadanía está propiciando un cambio a peor en los hábitos alimentacios; “en los últimos 50 años hemos pasado de la dieta mediterránea que utilizaban nuestros abuelos, basada en las legumbres, verduras, o frutas, al “boom” de la coida rápida y la comida precocinada en la que abundan las grasas saturadas y la sal, principalmente, además del hecho de que se consumen gran cantidad de calorías muy rápidamente e incluso en porciones pequeñas”.

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