Como en casa en ningún sitio – Four Christmases (2008)

Brad y Kate son una pareja de San Francisco que ven cómo sus planes iniciales de pasar el día de Navidad en un lugar exótico y alejado de su ciudad y de sus propias familias se convierten en algo muy diferente. Obligados y sin escapatoria, se ven envueltos en una Navidad de lo más familiar. Pero no será una única celebración familiar, sino cuatro en el mismo día. Cuatro celebraciones que pondrán en peligro la relación de Brad y Kate.

Ya llegó la navidad, y con ella, esa extraña plaga de films ambientados en estas singulares fechas. No se hagan los sorprendidos, leñe.

Es que estas fiestas, como todo el mundo sabe, tienen su guasa: el agobio de comprar todo lo que sabemos que nadie necesita antes de que lo compren los demás, la presión social por fingir que llevamos meses esperando tanta dicha y amor, el mobbing familiar y la extorsión sentimental para que seas feliz a todas horas… por no hablar de problemas más meridionales, como tu cinturón redefiniendo nuevas maneras de infringir dolor tras rebañar ese pure con patatas que no te apetecía por quinta vez, o ver como tu tia abuela saca los trapos sucios de tu infancia mientras le dá al anisete del mono… ¿Y los villancicos? ¡Diox, la ONU debería firmar una resolución en contra de los villancicos!… Si, amigos, ¿quién en su sano juicio no ha pensado en huir de todo esto, ni que solo sea por una vez?

Pues bien, tal violación de los derechos humanos ha inspirado a los artífices de este film a hilvanar una serie de gags centrados en el tedioso volver a casa navideño que, obviamente, molesta tanto a nuestros protagonistas como al 50% de la población del mundo occidental. Si para Kafka “el infierno son los demás”, para nuestra pareja protagonista lo son sus cuatro padres, todos ellos divorciados y a cada cual más rarito.

Lo más resañable de este film es la química en las secuencias entre Vince Vaughn y Reese Witherspoon, una pareja versada en la comedia que, curiosamente, no habían compartido plano hasta la fecha. Si bien ninguno de ellos tiene en sus manos un material como para ofrecer una interpretación maestra, se les nota cómodos dándose la réplica, y la verdad es que la pantalla se beneficia de la suma de su talento. Escenas como el flirteo inicial o la representación del pesebre viviente ponen al descubierto a actores más sosos. Vince y Reese, sencillamente, lo bordan.

Secundando a los protagonistas tenemos un cartel más variopinto de lo que ya suele ser normal en estos casos, en el que podemos encontrar desde a Jon Favreau (el director de Iron Man) y el cantante de country Tim McGraw interpretando a los garrulos hermanos de Vince Vaughn, hasta las veteranas presencias de Robert Duvall (El padrino), Sissy Spacek (6 veces nominada al Oscar), Mary Steenburgen, Jon Voight…
Hacía tiempo que no veía un escote robar tan bien los planos como el de Kristin Chenoweth …

Lástima que los pocos golpes de genuino humor del guión se echen a perder en un esquema descendiente en el que la risa y el choteo más vulgar -¡eh! qué a mi ya me vale, ¿eh?- dan paso a un film mucho más conservador y timorato en sus intenciones. Se agradece el intento de desmitificar las fiestas, pero, la verdad, para reirnos con mala leche y encima no sentir remordimiento alguno ya tenemos pequeñas joyas como Bad Santa (2003). Lo mejor para la crisis de pareja que asola a nuestros protagonistas al final del film hubiese sido partir peras, y tirar cada uno por su lado. Pero claro, eso hubiese sido demasiado parecido a la vida real, y las comedias escapistas de estos impersonales cineastas norteamericanos nunca tiran por esos cerros. Poco que recriminar, realmente, ya que el humor ramplón de nuestro cine no es que esté muy por encima que digamos – sino más bien lo contrario.

Amigos distribuidores: por favor, aunque en más de una ocasión he reconocido su errático talento al mejorar los títulos originales cuando los traducen a nuestro idioma -labor en la que me veo predicando en el desierto muchas veces-, me temo que en esta ocasión no podré ponerles en la lista de niños buenos. ¿”Como en casa en ningún sitio”? Jesús… ¿es que tenían prisa por cogerse estos dias de fiesta?

¿Y el fondo blanco para el cartel de una película? Veneno. Malo. Créanme.

Lo mejor: No desentona con estas fiestas.
Lo peor: Nula capacidad de sorprender.